Nutrición enteral con proteína vegetal: tolerancia digestiva a dos semanas
Veintiséis niños con sonda pasaron catorce días con una fórmula enteral de base vegetal y sus síntomas digestivos no empeoraron respecto al punto de partida. La energía prescrita se cubrió casi todos los días, la proteína superó la ingesta de referencia y las puntuaciones z de peso subieron ligeramente.
En la consulta la duda no es si una fórmula vegetal funciona en abstracto. Es si sirve para este paciente, con su sonda, su intestino y su tolerancia previa, y si el cambio va a costar tres días de diarrea o ninguna incidencia.
La evidencia disponible es corta y casi toda viene de series de un solo brazo, y las que prueban una fórmula concreta están financiadas por quien la fabrica. Eso no las invalida, pero obliga a leerlas con el diseño delante.
Aquí tienes el estudio de dos semanas con sus cifras, los límites que el resumen no cuenta y lo que sí cambia en la práctica cuando cambias una fórmula enteral.
Autor: Giuseppe Forciniti
- Qué midió el estudio y qué no
- El resultado a las dos semanas
- Los límites que el resumen no cuenta
- Qué añaden los estudios en adultos
- Más allá de las dos semanas
- La proteína vegetal dentro de la fórmula: digestibilidad y calidad
- En la consulta: qué vigilar y qué no concluir
- Conclusión
- Bibliografía científica
«La nutrición proteica de calidad es la base de una vida larga y sana.» Nuestro propósito es poner ese alimento al alcance de toda la familia.
Qué midió el estudio y qué no
El trabajo lo firma el equipo de gastroenterología, hepatología y nutrición del Hospital for Sick Children de Toronto y se publicó en Clinical Nutrition ESPEN en 2026. Es un estudio exploratorio de un solo brazo con niños de 1 a 13 años con complejidad médica, reclutados en consulta externa entre mayo de 2023 y junio de 2024. Todos se alimentaban ya por sonda y pasaron a una fórmula comercial hipercalórica de base vegetal y de alimentos, a 1,5kcal/ml, administrada en exclusiva durante catorce días, con agua adicional para cubrir el líquido que necesitaban.
El seguimiento se hizo en casa. Cada cuidador anotó a diario cómo se administraba la fórmula, si cambiaba algún síntoma digestivo y cómo eran las deposiciones. Al inicio y al final se calculó la puntuación z de peso para la edad y de índice de masa corporal para la edad, comparadas con la prueba de rangos con signo de Wilcoxon, y se registró el porcentaje de energía prescrita que se alcanzaba y la proteína aportada por kilo de peso y día frente a las ingestas de referencia para sexo y edad.
Lo que el diseño no incluye es un grupo de comparación. No hay asignación al azar ni fórmula láctea con la que contrastar, así que el trabajo describe lo que pasó con la vegetal y no cuánto mejor o peor es que la alternativa habitual. Tampoco cabía enmascarar a nadie, porque la intervención es el propio alimento que recibe el niño.
El resultado a las dos semanas
Lo terminaron 26 participantes, con una mediana de edad de 5,5 años y un 59% de varones. La energía se cubrió casi al completo: recibieron el 100% de lo prescrito en prácticamente todos los días del estudio, con una media de 13±1,7 días de registro, y la proteína superó la ingesta de referencia para su sexo y su edad. Los síntomas digestivos no cambiaron de forma significativa respecto al inicio y las deposiciones tampoco. El peso para la edad y el índice de masa corporal para la edad subieron de forma modesta, con significación estadística, y el 84,6% de los cuidadores se declaró muy satisfecho con la fórmula.1
Ese resultado se lee bien si se separa en dos piezas. Una es la adecuación: una fórmula vegetal hipercalórica cubrió la energía y la proteína prescritas en niños con sonda, que es el objetivo primero de cualquier nutrición enteral. La otra es la tolerancia: no hubo empeoramiento digestivo en catorce días. Lo que el trabajo no permite decir es que la tolerancia mejore, porque para eso hace falta un comparador.
Conviene fijar qué significa tolerar en nutrición enteral, porque el término se usa para cosas distintas. Aquí se mide con tres cosas: síntomas digestivos registrados a diario, energía o volumen administrado frente al prescrito y características de las deposiciones. Los dos trabajos en adultos añaden la escala de cuatro puntos y la escala de heces de Bristol; en el pediátrico el registro fue un diario del cuidador sin escalas, y esa diferencia limita la comparación fina entre los tres.
Los límites que el resumen no cuenta
La ausencia de cambios tiene un margen. Con una serie corta, exploratoria y sin grupo de control, la falta de diferencias no distingue entre una fórmula que se tolera igual de bien y una que produce molestias leves en pocos casos, porque esos casos se pierden en el ruido de una muestra pequeña. El propio artículo lo dice al cerrar y pide estudios más grandes y más largos.
El registro lo hizo la familia en un diario, no un evaluador con una escala validada. El resumen no detalla la lista completa de síntomas ni su intensidad, así que la comparación fina con otras series queda limitada por cómo se recogió el dato, no solo por cuántos fueron.
La población es estable y ambulatoria. No son pacientes críticos, ni con intestino corto, ni con alto débito por estoma, que es justo donde la tolerancia se pone difícil y donde más se necesita una alternativa. Catorce días es además un plazo corto para desenlaces que tardan en aparecer, como el estreñimiento o el cambio de la microbiota, y no dice nada sobre el crecimiento a medio plazo de un niño que se alimenta solo por sonda.
Hay una cuarta limitación que no es metodológica y conviene poner sobre la mesa: quién paga. El registro del estudio pediátrico recoge financiación de Nestlé HealthCare Nutrition, y sus autoras declaran además pagos por ponencias de Abbott, Nutricia y Danone, consultoría para Danone y Abbott y honorarios de Nestlé Health Science. La tendencia se repite en el resto de la literatura de esta entrada: Nutricia financió la serie de domicilio y participó en el diseño, el análisis y la redacción, Nestlé financió la de siete días y Kate Farms firmó la revisión retrospectiva. No es motivo para descartar los datos, y sí para no leerlos como evidencia independiente.
Qué añaden los estudios en adultos
El escalón siguiente en duración es una serie prospectiva de siete días en tres hospitales, uno en Londres, uno en Roma y uno en Barcelona. Incluyó adultos de 16 años o más que ya llevaban al menos una semana con sonda y recibían la mitad o más de su energía por esa vía, y los pasó a una fórmula a 1,6kcal/ml con 8,5g de proteína por 100ml, proteína de guisante y sin leche. El registro fue diario y cubrió diarrea, estreñimiento, hinchazón, náuseas, vómitos, eructos, flatulencia y dolor abdominal en una escala de cuatro puntos, con la escala de heces de Bristol como guía. Se reclutaron 21 pacientes y terminaron 16, con dos retiradas por empeoramiento de los síntomas digestivos. El consumo medio fue de 992ml al día frente a los 1058ml prescritos, un 94% de cumplimiento, con 1555kcal y 82,6g de proteína diarios. El 69% no notó cambios respecto al inicio, el 25% refirió una mejoría clara y un 6% empeoró, con heces más duras que obligaron a aumentar el laxante. En satisfacción, el 44% quedó satisfecho y el 38% se mostró neutro.2
Ese 69% se lee mal como empate. En una muestra pequeña, la mayoría se quedó igual, una cuarta parte mejoró y dos de cada veintiuno abandonaron por síntomas digestivos, que es la otra cara de la tolerancia y la que obliga a tener un plan de vuelta atrás. El artículo lo firma, entre otros, una profesional de asuntos médicos de Nestlé Health Science, que financió el estudio.
El trabajo más largo en adultos es una serie de domicilio con 41 personas de 19 a 84 años y una fórmula a 2kcal/ml con 10g de proteína por 100ml, mezcla de aislados de soja y guisante, con o sin fibra añadida. El corte principal fue a los 28 días y diecisiete siguieron más allá. El porcentaje de personas sin ningún síntoma digestivo subió siete puntos a los 28 días, con un intervalo de confianza del 95% entre 6 y 10, los síntomas de intensidad moderada bajaron del 14% al 9% y mejoraron la hinchazón y los eructos. La forma y la frecuencia de las deposiciones no cambiaron. La proteína subió entre 0,2g y 0,3g por kilo y día y el volumen diario bajó entre 225ml y 264ml, con dos horas menos de bomba.3
Este trabajo tiene un interés añadido para la consulta: el volumen baja cuando la densidad energética sube, y en quien está limitado de líquidos eso puede pesar más que la fuente de la proteína. La contrapartida es que cuatro de los firmantes trabajan o trabajaban en Nutricia, que financió el estudio y participó en el diseño, el análisis y la redacción, y que los propios autores reconocen que no exploraron el mecanismo.
| Trabajo | Población y duración | Diseño | Resultado digestivo |
|---|---|---|---|
| Ramuscak 2026 | Niños de 1 a 13 años, 14 días | Un brazo, exploratorio | Sin cambios en síntomas ni deposiciones; energía al 100% |
| Evans 2026 | Adultos con sonda, 7 días | Un brazo, tres centros | 69% sin cambios, 25% mejoría, 6% peor; dos retiradas por síntomas |
| Hubbard 2025 | Adultos en domicilio, 28 días a 13 meses | Un brazo, abierto | Sin síntomas +7 puntos a 28 días; hinchazón y eructos a la baja |
Más allá de las dos semanas
A los trece meses, en el trabajo de domicilio, el porcentaje de personas sin síntomas había subido 12 puntos y las mejoras alcanzaban al estreñimiento y a la flatulencia, con el peso, el perímetro de pantorrilla y la fuerza de prensión mantenidos y dos repeticiones más en la prueba de sentarse y levantarse en 30s entre los seis y los trece meses. Es el dato más tranquilizador de toda la serie y también el más frágil, porque a partir del mes solo siguieron diecisiete personas.
En niños hay dos trabajos más, y ninguno es un ensayo. El primero pasó a diez niños con una mediana de 3,5 años a una fórmula enteral vegetal durante dos meses y analizó la microbiota fecal por secuenciación del gen 16S: las muestras se parecían más a las de niños sanos al final, con cambios muy distintos de una persona a otra, y los diarios describieron buena tolerancia. Sin grupo de comparación y sin desenlaces clínicos, el trabajo abre una hipótesis sobre el eje intestino y fórmula, no la cierra.4
El segundo revisó de forma retrospectiva 73 historias de niños de 1 a 18 años que cambiaron de una fórmula hipoalergénica a una de proteína de guisante: la tolerancia mejoró en el 38,4%, no cambió en el 56,2% y empeoró en el 5,5%, con una adherencia del 95%. Interesa el 5,5%, porque el empeoramiento es justo el dato que esta literatura suele dar por imposible y el que decide si el cambio se hace con red o sin ella. Los autores trabajan o han trabajado en la empresa que fabrica la fórmula y el fabricante participó en la interpretación y en la redacción.5
La proteína vegetal dentro de la fórmula: digestibilidad y calidad
Una fórmula enteral no es proteína en polvo con agua. Lo que llega al intestino es una mezcla con grasa, hidratos, fibra, osmolaridad y un volumen concreto, y la velocidad a la que se administra condiciona los síntomas tanto como el ingrediente. Aun así, la calidad de la proteína importa, y se puede medir con métodos estandarizados.
Quince voluntarios sanos con sonda nasoileal recibieron una comida con aislado de proteína de guisante o con caseína, marcada con nitrógeno 15, y se midió la digestibilidad ileal real de los aminoácidos en las ocho horas siguientes. La media fue del 93,6% para el guisante y del 96,8% para la caseína, sin diferencia estadística, aunque leucina, valina, lisina y fenilalanina se digirieron peor en el guisante. El DIAAS calculado fue de 1,00 para el guisante y de 1,45 para la caseína, y la utilización proteica neta posprandial fue prácticamente idéntica, 71,6% frente a 71,2%.6
| Indicador | Aislado de guisante | Caseína |
|---|---|---|
| Digestibilidad ileal real de aminoácidos | 93,6% | 96,8% |
| Digestibilidad ileal real del nitrógeno | 92,0% | 94,0% |
| DIAAS calculado | 1,00 | 1,45 |
| Utilización proteica neta posprandial | 71,6% | 71,2% |
Ese 1,00 tiene una lectura concreta: el aislado de guisante cubre por sí solo el patrón de aminoácidos de referencia. Hay además una advertencia de método, porque la cifra se repite en el blog sin ella: el informe de la FAO que propone el DIAAS lo recomienda como el mejor indicador disponible, reconoce que los datos de digestibilidad ileal verdadera todavía son insuficientes para aplicarlo de forma general en la práctica y calcula sus valores de referencia con el patrón del niño de seis meses a tres años. Un DIAAS no es una propiedad del alimento en abstracto, es una medida con una referencia detrás.7
Esos números no contradicen las tablas de calidad que publicamos en otras entradas, donde el guisante aparece mucho más abajo, y merece la pena decir por qué. Allí se trata de concentrados medidos en cerdos en crecimiento y aquí de un aislado medido en íleon humano, así que ni el preparado ni el modelo son el mismo. Comparar cifras de calidad sin mirar el preparado y el método es la forma más rápida de llegar a la conclusión contraria.
Tres de los firmantes del trabajo de digestibilidad comparten afiliación con Roquette, la empresa que produce proteína de guisante. Lo digo porque la conclusión del artículo, que el aislado es una proteína de alta calidad, coincide con el interés de su empleadora, y eso no quita el dato pero sí obliga a leerlo con la fuente delante.
En la práctica, el aporte final no lo decide la digestibilidad del aislado, lo decide cuánta proteína lleva cada 100ml y cuánto volumen tolera la persona. Las fórmulas de las tres series van de 8,5g a 10g por 100ml, y en dos de ellas la densidad energética permite bajar el volumen diario, que es una palanca de tolerancia tan real como la fuente proteica. Las mezclas, además, no se comportan como un aislado aislado: la serie de domicilio usó soja y guisante juntos, y el perfil de aminoácidos resultante no es el de ninguno de los dos por separado. La comparación de fondo, la que decide si un plato cubre la proteína que promete, está en la entrada sobre proteína vegetal o animal.
En la consulta: qué vigilar y qué no concluir
La guía práctica de la ESPEN sobre nutrición enteral domiciliaria coloca la implantación y la monitorización como parte del proceso, no como un trámite posterior: la tolerancia, el estado nutricional y la adecuación del aporte se revisan de forma periódica y se ajustan al paciente.8 Con esa base, el cambio de fórmula se planifica igual que cualquier otra modificación de la pauta.
Cuatro pasos que ahorran la mitad de las llamadas:
- Documenta los síntomas digestivos de partida, con escala de heces de Bristol y frecuencia, antes de tocar nada.
- Titula el cambio: sube la fórmula nueva de forma gradual frente a la anterior durante dos o tres días, en vez de sustituirla de golpe.
- Fija el objetivo de energía y proteína por kilo y día, y comprueba a los tres días cuánto se está administrando de verdad.
- Registra la tolerancia a diario durante la primera semana y revisa al final de la segunda, que es el plazo que mide el estudio.
- Deja por escrito el plan si empeora: qué síntoma obliga a reducir el ritmo, cuál a ajustar el volumen y cuál a volver a la fórmula anterior.
Fuera de la sonda, el escalón inmediatamente anterior son los suplementos orales, y ahí hay un ensayo aleatorizado que merece mención. Un estudio abierto de no inferioridad en cinco hospitales españoles aleatorizó a 149 adultos desnutridos, 75 al suplemento lácteo y 74 al vegetal, durante doce semanas con 1,5kcal/ml y dos envases al día. Entraron en el análisis 129. La ganancia de peso fue similar: el brazo lácteo pasó de 55,1kg a 57,4kg y el vegetal de 55,0kg a 57,1kg, sin diferencia entre grupos. La mejoría del estado nutricional según criterios GLIM fue del 92,1% en el lácteo y del 95,5% en el vegetal, y la puntuación de síntomas digestivos bajó en ambos. La financiación fue de Nutricia-Danone y el análisis lo firmó una consultora contratada, así que la lectura correcta es que el suplemento vegetal no es inferior al lácteo en ese contexto, no que sea mejor.9
Tres cosas que no se pueden concluir todavía con estos datos. La primera es la superioridad: no existe un ensayo aleatorizado que compare una fórmula enteral vegetal con una láctea en tolerancia digestiva, solo series de un brazo. La segunda es el rendimiento en el paciente crítico, que no está representado en ninguna de ellas. La tercera es el crecimiento a largo plazo en pediatría, donde lo que hay es una puntuación z a catorce días y un seguimiento de dos meses sin desenlaces clínicos.
Falta una precisión de encuadre que conviene tener presente en la consulta y fuera de ella: estas fórmulas son alimentos para usos médicos especiales, se usan bajo supervisión profesional y no previenen ni tratan ninguna enfermedad. Lo que hacen es nutrir, y lo que la evidencia sostiene es que, en las poblaciones estudiadas, no empeoraron la tolerancia digestiva respecto al punto de partida. Decir que se toleran mejor que las convencionales es otra frase, y esa no la sostiene ningún trabajo de los que hay.
Conclusión
Catorce días con una fórmula enteral de base vegetal en 26 niños con complejidad médica dejaron la energía prescrita cubierta, la proteína por encima de la referencia, los síntomas digestivos sin cambios y el peso con una subida modesta. Es el dato que responde a la pregunta del titular, y responde con un verbo pequeño: la fórmula se tolera, no mejora la tolerancia.
Alrededor de ese resultado hay tres series de un brazo en adultos, una revisión retrospectiva en niños, un piloto de microbiota y un ensayo de no inferioridad en suplementos orales. Casi todos con financiación de la industria que fabrica el producto, y todos apuntando en la misma dirección. Cuando la evidencia es de este tipo, la actitud razonable es usarla para decidir un caso concreto con seguimiento cercano y no para cerrar un debate que sigue abierto.
La proteína no es solo cosa de deportistas: es cosa de todos, también de quien no puede comer y la recibe por una sonda.
Bibliografía científica
- Ramuscak AV, Martincevic I, Assiri HA, Carrión Jaramillo ES, Hulst JM. Gastrointestinal response and weight outcomes with a hypercaloric, plant- and food-based formula in pediatric tube-fed patients: a short-term exploratory study. Clin Nutr ESPEN. 2026;75:105010. doi: 10.1016/j.clnesp.2026.105010. PMID 42570794. ↩︎
- Evans J, Salvia A, Burgos RM, Mucarzel F, Saduera S. A multicenter study evaluating the gastrointestinal tolerance and acceptability of a novel high-energy, high-protein, plant-based enteral tube feed for adults. Clin Nutr Open Sci. 2026;65:100624. doi: 10.1016/j.nutos.2025.100624. ↩︎
- Hubbard GP, Griffen C, Capener R, et al. A multi-center, prospective, single-arm, open label, 13-month intervention study of a plant-based, high energy and protein enteral tube feed in home enterally tube fed patients. Front Nutr. 2025;12:1621993. doi: 10.3389/fnut.2025.1621993. PMID 40959700. ↩︎
- McClanahan D, Yeh A, Firek B, et al. Pilot study of the effect of plant-based enteral nutrition on the gut microbiota in chronically ill tube-fed children. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2019;43(7):899-911. doi: 10.1002/jpen.1504. PMID 30644566. ↩︎
- Withrow NA, Al-Tawil Y, Patterson PJ, et al. Retrospective cohort study demonstrates tolerance and adherence to pea-based complete enteral formula when transitioned from a previous hypoallergenic product. Nutrients. 2024;16(19):3365. doi: 10.3390/nu16193365. PMID 39408332. ↩︎
- Guillin FM, Gaudichon C, Guérin-Deremaux L, et al. Real ileal amino acid digestibility of pea protein compared to casein in healthy humans: a randomized trial. Am J Clin Nutr. 2022;115(2):353-363. doi: 10.1093/ajcn/nqab354. PMID 34665230. ↩︎
- FAO. Dietary protein quality evaluation in human nutrition. Report of an FAO Expert Consultation. FAO Food and Nutrition Paper 92. Roma: FAO; 2013. https://www.fao.org/4/i3124e/i3124e.pdf ↩︎
- Bischoff SC, Austin P, Boeykens K, et al. ESPEN practical guideline: Home enteral nutrition. Clin Nutr. 2022;41(2):468-488. doi: 10.1016/j.clnu.2021.10.018. PMID 35007816. ↩︎
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